2015: Grandes esperanzas, grandes incertidumbres

El 1 de enero de 1860 comenzaba a publicarse en el All the Year Round una nueva novela por entregas de Charles Dickens, Great Expectations. Hoy, 154 años después, se ha convertido en una de las novelas más conocidas de su autor y ha sido llevada al cine, adaptada para el teatro y publicada en numerosas colecciones. El argumento es sobradamente conocido. Narra las vicisitudes de un huérfano desde su niñez hasta la edad madura y cómo lucha por ganarse la vida.

Hace apenas 5 días hemos estrenado un nuevo año que para España nace con grandes expectativas, con grandes esperanzas. Esperanzas de recuperación económica, de regeneración política y social ante los numerosos casos de corrupción y de estabilidad democrática para consolidar la que ya es la más larga y próspera etapa de nuestra historia.

La recesión económica que ha durado 6 largos años ha puesto a prueba la fortaleza política y económica de España. Con dificultades y grandes esfuerzos por parte de la práctica totalidad de la población empezamos a ver la salida de un túnel demasiado largo. Pero ahora, que ya contamos con datos que permiten mirar el futuro con optimismo, llega el momento de seguir tomando decisiones que garanticen la estabilidad. Hoy más que nunca es necesario gestionar con visión de Estado, desde el Gobierno y desde la oposición.

Relajar las medidas tomadas hasta ahora por la bonanza económica que se atisba y dejarse llevar por decisiones coyunturales y electoralistas sería un gran error. En los próximos meses veremos el grado de madurez de los políticos españoles y su capacidad para gobernar o hacer oposición con espíritu constructivo. El riesgo de hacer lo contrario es evidente y es algo que no podemos permitirnos.

A los datos positivos de los últimos meses se acaba de unir el del descenso del paro registrado. El número de desempleados ha descendido en 2014 en 253.627  personas, un 5,39 por ciento, lo que supone el mayor descenso interanual registrado en un mes de diciembre desde 1998 y sitúa la cifra total de paro registrado en 4.447.711 personas.

Se trata del segundo descenso del paro registrado al cierre de un año desde 2006, tras el anotado en 2013, cuando cayó en 147.000 personas, con lo que el descenso acumulado en estos dos últimos años supera ya las 400.000 personas.  En los últimos 5 años, el paro registrado había aumentado por término medio en 314.000 personas con respecto al año anterior.

Al finalizar el mes de diciembre, el número de desempleados bajó en 64.405 personas en relación con el mes anterior, cifra que supone el segundo mayor descenso en un mes de diciembre de toda la serie histórica. En términos desestacionalizados, el paro registrado también bajó, en 5.404 personas, y suma su quinto descenso consecutivo.

El número de contratos registrados durante el mes de diciembre ha sido de 1.384.062, lo que supone un incremento del 7,22 por ciento sobre el mismo mes del año 2013. La contratación acumulada en el conjunto del año 2014 ha alcanzado la cifra de 16.727.089, lo que supone 1.934.475 contratos más (13,1 por ciento) que el año anterior.

En diciembre de 2014 se han registrado 99.853 contratos de trabajo de carácter indefinido, lo que supone un incremento del 19% sobre igual mes del año anterior. En magnitudes acumuladas, se han realizado 1.350.331 contratos indefinidos en el conjunto del ejercicio 2014, lo que representa un aumento del 19,2% en relación al año 2013. Los contratos indefinidos a tiempo completo registrados en diciembre aumentan un 19% con respecto al mismo mes de 2013. En términos acumulados en los últimos doce meses, el incremento se eleva al 21,81% respecto al conjunto del año 2013.

Estos datos permiten ver el futuro inmediato con optimismo pero no pueden hacer olvidar que sigue habiendo problemas graves que resolver. La lucha contra la corrupción es quizá el más urgente por la alarma social que causa y por el riesgo latente de involución que representan las opciones políticas que han surgido a su sombra. Las instituciones tienen que recobrar su prestigio y su autoridad moral sobre los ciudadanos. La recuperación económica se tiene que asentar sobre cimientos firmes y seguros. Esa imagen de seriedad que ya empezamos a tener en el exterior tiene que consolidarse en el interior

Hay datos para el optimismo y para la esperanza, pero también los hay para la inquietud. Posiblemente la estabilidad institucional, la conservación del bienestar y la prosperidad económica sean los mejores blindajes contra los telepredicadores y los profesionales de la política que sobreviven elevando la anécdota a categoría y jugando a estadistas de monopoly. 2015 nace con grandes y justificadas esperanzas, pero también con grandes y preocupantes incertidumbres.

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