Cultura y empresa, dos mundos con muchos puntos en común | José Antonio Carazo

Cultura y empresa, dos mundos con muchos puntos en común

¿Tienen algo de ver los mundos de la empresa y de la cultura? ¿Tienes intereses comunes? ¿Qué pueden aprender uno de otro? Recientemente se ha celebrado el II Foro Cultura & Empresa, organizado por Actúa Empresa / El Muro, que en esta ocasión tuvo como lema “¿Públicos o clientes?” Se trata de un encuentro anual entre el sector empresarial y de marcas, por un lado, y el del arte y la cultura, por otro, para mostrar experiencias positivas de colaboración con beneficio para terceros, y para reflexionar sobre cómo mejorar estos proyectos. Esta edición centró su atención en tres objetivos principales: dotar de contenidos los mensajes de marca, mejorar el vínculo con sus clientes y/o enriquecer el talento de sus personas.

En línea con este último objetivo, una de las sesiones de trabajo se centró sobre la relación entre formación, motivación y talento. Una de las ventajas percibidas en la colaboración cultura-empresa es la motivación y formación de los empleados, con la convicción de que más allá de conocimientos técnicos, el desarrollo de actividades artístico-creativas se refleja directamente en la calidad del trabajo. ¿Cómo se produce este proceso y quién lo promueve? ¿Es consecuencia de un interés corporativo o por impulso de las inquietudes individuales? ¿Los talentos individuales, al margen de sus conocimientos técnicos, mejoran la rentabilidad de las empresas?

Expertos del ámbito teatral, promotores de iniciativas culturales y directivos coincidieron en señalar que cultura y empresa están condenadas a entenderse. Las iniciativas culturales de los aspectos organizativos y de rentabilidad de las empresas, y estas de aspectos como la creatividad o la capacidad para expresar ideas abstractas. Conceptos como el lenguaje verbal y no verbal, el storytelling / storydoing, la planificación, la improvisación o la pasión se pusieron sobre el tapete porque tienen elementos comunes a ambos entornos.

Desde el punto de vista de la empresa, y más concretamente de la gestión de las personas, una concepción sistémica y holística permitirá abrir horizontes a actuaciones en materia de motivación, formación y comunicación, por citar sólo algunos. Partiendo de la base de que la formación técnica de empleados y directivos es la adecuada, la principal carencia de las personas en su desarrollo profesional se centra en las habilidades sociales. La comunicación, el fomento de la creatividad o la predisposición a innovar es algo que se puede aprender y entrenar.

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