Decálogo imprescindible para ser un buen líder | José Antonio Carazo

Decálogo imprescindible para ser un buen líder

Vivimos en una sociedad en continua evolución en la que van surgiendo nuevos modelos de negocio que implican a su vez nuevas formas de management. La visión del jefe como figura autoritaria que dirige a un grupo de personas no siempre es un referente válido. Por ello, en la actualidad se va imponiendo un estilo de liderazgo más cercano que inspira e implica a sus equipos.

El Observatorio de Empleo de AgioGlobal, entidad que analiza las tendencias del mercado laboral, ha identificado 10 características comunes que debe cumplir un buen líder para crear sinergias a largo plazo entre los empleados.

  1. Visión de futuro. Un líder efectivo tiene los objetivos corporativos bien definidos, de forma que muestra y guía el camino de los integrantes de su equipo. Además, comunica lo que espera obtener y dónde desea llegar. “La figura tradicional de jefe se vinculaba con la necesidad de controlar cada acción. En cambio, los líderes saben que su equipo cumplirá si recibe dirección y apoyo en el camino”, añade José María Camps, presidente de AgioGlobal.
  2. Capacidad de comunicación. Comunicar desde una posición de liderazgo implica transferir un propósito y una visión capaces de influir en la conducta de un empleado o un equipo. Los líderes deben servirse de esta herramienta para dirigir y motivar a los profesionales a su cargo. “Ya no basta con transmitir el mensaje. El líder comparte la información, se asegura de que ha sido asimilada y comprendida y busca la interacción con su equipo”, matiza Camps.
  3. Liderazgo colectivo. “El liderazgo se ha convertido en un proceso colectivo. Ello evidencia la importancia de delegar. Los líderes asignan tareas y dejan hacer, asegurándose que se va a hacer el trabajo y se van a conseguir los objetivos propuestos”, prosigue el presidente de AgioGlobal.
  4. Credibilidad y confianza. La calidad de la relación con el equipo y la demostración de las capacidades del líder le otorgan credibilidad. Además, resulta complicado que un líder pueda ejercer influencia si proyecta desconfianza y dudas.
  5. Conciliación. Los diferentes puntos de vista de los integrantes de un equipo pueden generar situaciones complicadas que exigen de la intervención de un líder, que debe saber  conciliar las distintas posiciones para obtener un acuerdo común.
  6. Potenciar e identificar fortalezas. Al reconocer el trabajo de cada individuo y desarrollar al máximo sus capacidades, el buen líder disminuye los conflictos potenciales. Además, entiende la importancia del desarrollo personal y profesional de sus subordinados, y hace lo necesario para actualizar su conocimiento, habilidades y aptitudes.
  7. Compartir el éxito. Generalmente, para la consecución de una meta en una organización es necesario la intervención de un equipo de trabajo, y de aquí surge la necesidad de reconocer y valorar el esfuerzo y aporte de cada individuo. “En este nuevo estilo de liderazgo, se impone el esfuerzo común. El líder comparte los éxitos e implica a su equipo para que asuman sus responsabilidades individuales”, comenta Camps.
  8. Adaptación al cambio. Ser líder significa estar atento al entorno externo e interno. El líder debe ser una persona que visualice las oportunidades que se presentan para convertirlas en fortalezas para la organización. Además, entiende el valor de cada uno de los profesionales que coordina, establece expectativas claras y adapta su liderazgo a nuevas necesidades y exigencias.
  9. Potenciar el lado humano. En esta transición de jefe a líder, es fundamental tener en cuenta que los equipos de trabajo están formados por personas, por lo que es importante manejar las distintas situaciones desde la cercanía y la sinceridad.
  10. La importancia del coaching. Ante la necesidad que han visto las empresas de convertir al tradicional jefe en un líder de equipo, se está expandiendo como tendencia el recurso a la figura del coach dentro de las mismas. “Estos profesionales, mediante la utilización de métodos psicológicos y dinámicos que requieren de una fuerte inmersión en la cultura de cada organización, potencian las habilidades del líder para que consiga resultados efectivos y duraderos”, asegura el presidente de AgioGlobal.

 

 

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