Felipe González, líder en un erial de liderazgo | José Antonio Carazo

Felipe González, líder en un erial de liderazgo

LIBRO VICTORLos historiadores no son partidarios de hacer valoraciones sobre hechos y personajes de actualidad porque necesitan cierta distancia para contextualizar a unos y otros y hacer juicios más objetivos. Víctor Pérez Velasco no es historiador y, quizá por eso motivo, se atreve a analizar exhaustivamente los perfiles de liderazgo de los Jefes del Estado y Presidentes del Gobierno españoles de los últimos 70 años. De entrada es un buen ejercicio que aporta una visión profesional que, con seguridad, nos interesa al tratarse de personales a los que la mayoría de nosotros hemos conocido y de los que tenemos nuestra propia opinión. En este sentido el libro “Políticos españoles. Liderazgo y personalidad” (Madrid, 2014) tiene al menos 2 plano de lectura: uno profesional, riguroso, científico; otro personal, destinado al curioso, al ciudadano de a pie.

El análisis de Víctor Pérez Velasco se centra en analizar el liderazgo de los 6 presidentes y 2 Jefes de Estado españoles de los últimos 70 años. Para ello se ha basado en la observación directa y ha recopilado información de discursos y referencias en la prensa. El análisis de cada uno es muy objetivo. Luego, ha utilizado el Análisis del Perfil Profesional (APP) para analizar la adecuación de sus perfiles a los puestos a desempeñar. Aunque, como indicaré más tarde, no se queda en el análisis aséptico de cada personaje.

El análisis de Víctor Pérez Velasco se centra exclusivamente en el liderazgo y su punto de vista sigue los patrones que seguiría una empresa si tuviera que contratar a alguno de los presidentes españoles para desempeñar un cargo de características similares a los de la presidencia del Gobierno. El resultado es bastante desalentador. Apenas uno pasaría sobradamente el examen y otros dos lo hacen con reservas.

En el aspecto metodológico el autor explica qué es el Análisis del Perfil Profesional (APP) y qué no es, para qué sirve y, sobre todo, para qué no sirve. Eso aclara mucho el objetivo y alcance del trabajo. Por ejemplo, el Análisis del Perfil Profesional (APP) no evalúa valores que, a juicio de Víctor Pérez, pueden actuar como factores limitantes de sus capacidades de liderazgo.

También hace valoraciones basadas en hechos cuya evaluación conjunta puede ponderar los resultados obtenido sobre el liderazgo. No se han evaluado sus conocimientos, que se dan por supuestos (aunque en algunos casos se evidencias las carencias), tampoco los valores. Tampoco se analizar rasgos psicopatológicos, aunque el propio autor descarta patologías graves, lo que no deja de ser un alivio. El análisis de cada uno se hace sin simpatía ni animadversión.

El análisis de cada personaje está complementado por algunos de los principales hitos llevados a cabo durante su presidencia y por comentarios que ponderan de alguna manera las meras evaluaciones. Para cada uno de los personales se analiza su perfil de liderazgo, el grado de ajuste de cada uno al puesto a desempeñar (la presidencia del Gobierno), algunas de las frases más significativas de cada uno y saca sus conclusiones.

La conclusión es que los presidentes españoles han adolecido de falta de liderazgo. Algo que parece evidente para un observador habitual del devenir de la política y sus protagonistas el análisis científico lo corrobora. ¿Hacían falta esas alforjas para hacer este viaje? Pues creo que sí. Cuando la percepción es ratificada por el análisis profesional y objetivo algo salimos ganando.

Con todo, más allá de la aplicación de la herramienta a políticos tan destacados como los presidentes del Gobierno, en el fondo lo que el autor trata de demostrar es la utilidad del APP para evaluar candidatos en el seno de las empresas. Y, en mi opinión, lo demuestra sobradamente. Es más, estoy seguro de que esta u otra herramientas son utilizadas por las empresas con políticas más avanzadas para evaluar a profesionales con alto potencial, pre-directivos y candidatos internos a promocionar a altas responsabilidades.

Lo que no tengo tan claro es que se utilicen habitualmente como una más de las fases que deben superar los candidatos externos o los altos directivos cuando llegan desde otras organizaciones. En estos casos creo que cuentan más aspectos como su historial de éxitos, su aparente potencial de futuro o su capacidad de influencia y relación. Me temo que en estos casos el liderazgo quede en un segundo lugar y, por tanto, al margen de ser contrastado científicamente.

Posiblemente sería interesante extrapolar este análisis que hace Víctor a algunos de los principales líderes empresariales españoles y extranjeros para contar con un marco de referencia mucho más pegado a la realidad empresarial. A nadie escapa que España y buena parte del mundo occidental están huérfanos de grandes referentes empresariales. Una evaluación crítica y profesional aportaría mucha luz en un momento como el que vivimos.

Volviendo a “Políticos españoles. Liderazgo y personalidad”, otra de las grandes aportaciones del libro de Víctor es que se moja. Eso a los periodistas nos gusta. No se limita a hacer una evaluación objetiva, que la hace. Los pone en fila, los clasifica. No se mueve en vaguedades. Va al grano y hace un ranking de los seis presidentes del Gobierno, por una parte, y de los dos Jefes del Estado, por otra, ordenándolos de mayor a menor capacidad de liderazgo. A la vista de esa clasificación no hay demasiadas sorpresas. Felipe González encabeza el ranking, seguido de José Luis Rodríguez Zapatero y José María Aznar. Lo cierra Leopoldo Calvo Sotelo. En cuanto los Jefes del Estado ni Juan Carlos I, ni Francisco Franco alcanzan una buena nota. Creo que si tuviéramos que hacer esa clasificación de forma intuitiva, sin todos los datos que aporta Víctor habría muy pocos cambios, sobre todo en los primeros y los últimos lugares, aunque en la parte intermedia tengo que reconocer que sí hay alguna posición que llama la atención y que ciertamente será discutida y discutible.

“Políticos Españoles. Liderazgo y personalidad” no es un libro imprescindible. No puedo ser tan arrogante de decir esto. Pero, sí es un libro muy recomendable y supone un precedente porque no había hasta ahora ninguno que tratara el tema del liderazgo político analizando casos reales con este enfoque. Y es recomendable, sobre todo, para los propios personajes analizados, la mayoría de ellos vivos, por el análisis que hace de ellos y por el que hace de otros que pueden servir de referencia. Sin duda, en el futuro inmediato será un libro de referencia.

Otro aspecto destacado es que el libro de Victor Pérez nos da dos noticias, una buena y otra mal. La buena es que a la luz de la experiencia el autor concluye que “cualquier persona puede hacer cualquier tarea”. Y eso es bueno. Nos lleva a recordar eso que tanto se destaca en la sociedad democrática norteamericana, la igualdad de oportunidades y la posibilidad de que cualquiera, sea el que sea su origen, puede llegar a hacerse millonario o a desempeñar las más altas magistraturas del país.

Pero, también nos trae una mala noticia: “cualquier persona puede hacer cualquier tarea”.  La experiencia también lo demuestra. Y eso en determinados niveles no es tan bueno. Como me decía un directivo hace algunos años, para ser presidente del Gobierno en España se puede ser abogado, catedrático, alto funcionario o… casi nada. Curiosamente del análisis de Víctor se deduce que cuanto mayor es la formación humanística e intelectual de los presidente españoles menor es su capacidad de liderazgo.

Quiero finalizar con algunas conclusiones que se pueden extraer de la lectura del libro:

  1. El nivel de liderazgo de los presidentes españoles es manifiestamente mejorable. Se podría decir que, al menos en este aspecto, España no va bien.
  2. Los perfiles de liderazgo son inversamente proporcionales a la formación humanística e intelectual de cada presidente.
  3. El análisis no evalúa valores ni el momento histórico de cada presidente, lo que puede explicar determinados comportamientos más allá de su perfil de liderazgo.
  4. El Análisis de Perfil Personal (APP) se revela como una buena herramienta de evaluación y predicción de los comportamientos.
  5. Los partidos políticos no aplican criterio objetivo alguno para elegir a sus líderes. Víctor Pérez les invita a innovar. Yo diría, a tener criterio. Pero, no soy optimista en este aspecto. Creo que su objetivo es que, como ya dijo alguien, blanco o negro lo importante es que el gato cace ratones. Otro tema es si los electores tendrían en cuenta esos rasgos de liderazgo, en caso de que supusieran un eleento de discriminación.
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