La transmisión de los valores fundacionales garantiza la viabilidad de las empresas familiares | José Antonio Carazo

La transmisión de los valores fundacionales garantiza la viabilidad de las empresas familiares

Una fuerte cultura propia y la visión a largo plazo son dos grandes ventajas competitivas de la empresa familiar y la razón de su supervivencia. “La transmisión de los valores fundacionales a las siguientes generaciones marca el éxito o el fracaso de la empresa familiar en la siguiente generación”, asegura el profesor del IESE Josep Tàpies, coautor del estudio “Los valores y la comunicación de la empresa familiar”, que analiza cómo sortean las dificultades empresas familiares de España, Portugal y Latinoamérica.

Entre las conclusiones de este estudio, además de las tradicionales diferencias generacionales que afectan siempre a una empresa familiar, existen una serie de barreras contemporáneas como la dispersión geográfica de las familias, el crecimiento de las empresas y la falta de tiempo. Se trata de condicionantes que hay que afrontar invirtiendo tiempo y atención a los miembros más jóvenes de las familias propietarias.

Las empresas familiares consultadas están encontrando fórmulas eficaces para superar estas barreras a través de protocolos de actuación (71 por ciento de las empresas tienen uno redactado) u órganos de gobierno que vinculan la familia con el negocio: Consejos de Familia (56,3 por ciento lo tienen implementado), Oficina Familiar (30 por ciento) o Asamblea Familiar (38,8 por ciento).

Transmisión de valores y comunicación

El informe “Los valores y la comunicación en la empresa familiar” extrae conclusiones a la hora de analizar el papel de la comunicación en el ámbito de la empresa vinculada a la familia. Entre ellos, datos como que el 90 por ciento de los encuestados señala que los valores familiares se reflejan en los valores corporativos y son una pieza esencial (87 por ciento) a la hora de tomar decisiones y establecer estrategias. En este sentido, la comunicación planificada estratégicamente y ligada a los objetivos empresariales es fundamental para mantener viva la relación entre identidad y valores. Así, el 80 por ciento de los empresarios admite que una comunicación formal contribuye de forma positiva a la evolución y crecimiento del negocio.

Sin embargo, el estudio pone de manifiesto que este tipo de organizaciones no aprovecha el potencial de la comunicación para favorecer su negocio, imagen y reputación: pese a que el 81 por ciento de los directivos considera que se trata de una herramienta que ayuda a transmitir los valores de la empresa familiar, el 76 por ciento no dispone de un protocolo específico para gestionar la comunicación con los medios ni con otros grupos de interés. De esta forma, entre los retos a los que se enfrenta la empresa familiar se encuentra la definición de planes estratégicos y protocolos que permitan que la comunicación fluya a través de canales bidireccionales.

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