¿Por qué tenemos el doble de paro que los demás?

Según los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) que se hicieron públicos ayer el paro en España alcanza ya a 6.202.700 personas, con lo que la tasa de paro se eleva al 27,16 por ciento de la población activa. Esa tasa se eleva hasta el 57,2 por ciento en el caso de los jóvenes de menos de 25 años. El número de parados que llevan más de un año buscando empleo supera los 3,5 millones. Los datos son dramáticos. La pregunta es: ¿por que España no es capaz de crear empleo? La respuesta creo que va más allá de la crisis económica y tiene poco que ver con la reforma laboral.

Recientemente Juan Antonio Sagadoy, uno de los abogados laboralistas más prestigiosos y fundador del despacho que lleva su nombre, señalaba que “con reforma y sin reforma el paro sería el mismo”. Del mismo modo aseguró que, “nadie contrata a quién no necesita, ni despide a quién necesita, por tanto la reforma laboral no es la causante del incremento del paro”. En su opinión, la economía española crea pocos puestos de trabajo, necesita crecer mucho para empezar a crear empleo y se preguntó: “¿Por qué siempre tenemos el doble de paro que el resto de países?” Es una pregunta que habría que trasladar a los responsables políticos y que seguramente tiene más que ver con la estructura económica y empresarial española que con la normativa laboral.

En cuanto a los aspectos específicamente laborales, Sagardoy considera que “esta es la reforma del futuro porque introduce la posibilidad de llegar a acuerdos sobre flexibilidad interna que antes eran imposible”. Estas declaraciones las hizo en el transcurso de la presentación de los resultados del IV Barómetro del Mercado de Trabajo, que elabora el Instituto para las Relaciones Laborales y Empleo (IRLE) de la Fundación Sagardoy que, en esta ocasión, contó con la colaboración de AEDIPE.

Según las conclusiones del citado Barómetro las medidas de flexibilidad están ganado espacio con respecto a las regulaciones de empleo. Las medidas promovidas por la Reforma Laboral están teniendo un efecto muy favorable como instrumento alternativo a la extinción de contratos de trabajo, aunque los efectos de la crisis económica siguen impidiendo la posibilidad de que la Reforma Laboral muestre todos sus beneficios. El estudio también evidencia que en materia de negociación colectiva el ritmo de los nuevos acuerdos noi se recupera y mantiene su tendencia negativa desde el inicio de la crisis. Sobre los aumentos salariales, las negociaciones empresariales están siendo superiores a las supraempresariales, ya que ante el riesgo de inaplicación los convenios de ámbito superior están siendo más restrictivos en los incrementos.

A partir de datos oficiales, el IV Barómetro del IRLE concluye que la tasa de contratación indefinida ha pasado para las pymes del 4 por ciento al 6 por ciento, aunque prosigue la tendencia general a la contratación temporal. También constata que se ha reducido considerablemente el nýumero de casos de despidos improcedentes a favor del despido por causas objetivas y los EREs extintivos objetivos. La conclusión, para Juan Antonio Sagardoy, es que “si bien durante el último año no se ha logrado revertir la tendencia de destrucción de puestos de trabajo, sí se ha logrado desacelerarla”.

Con todo, y más allá de los datos y las previsiones, creo que ha llegado el momento de hacer una reflexión estratégica a nivel de país y empezar a planificar en clave estratégica.   

 

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