Yo me fío, tu te fías, él se fía, pero… ¿nosotros nos fiamos? | José Antonio Carazo

Yo me fío, tu te fías, él se fía, pero… ¿nosotros nos fiamos?

De las 7 definiciones que el diccionario de la RAE ofrece de la palabra confianza la primera, “Esperanza firme que se tiene de alguien o algo”, es la que solemos utilizar con más frecuencia. Pero, además de las otras 6 definiciones, el devenir de los tiempos va añadiendo apellidos a la confianza y matizando sus significados. Es el caso de la confianza digital. “Ha llegado el momento de discutir qué es y cómo fabricar la confianza digital. Si esperamos, podría ser demasiado tarde”, ha asegurado Liliana Arroyo, investigadora de ESADE, durante la presentación esta mañana del informe Confiados y Confiables. La fabricación de la confianza en la era digital”. Se trata de la 5ª Edición de este estudio elaborado por el Instituto de Innovación Social de ESADE, en colaboración con la Fundación EY.

En el transcurso de la presentación, Isaac Marcet, fundador y CEO de PlayGround, ha asegurado que “hemos pasado de confiar ciegamente en un mundo que creíamos transparente, a mal pensar de cualquier propuesta. El futuro es ser críticos, pero que esa crítica no nos inmovilice”. De ahí que uno de los aspectos de esta compañía que más destaca el informe de ESADE sobre generación de confianza digital sea su capacidad para pasar de la búsqueda del like [gustar] y del share [compartir] al do [hacer]. “Informamos pero también creamos una comunidad alrededor de cada historia para que podamos pasar de contar a hacer”, ha asegurado Marcet. “Los medios de comunicación tienden a simplificar los mensajes en una época en la que los temas son cada vez más complejos”, ha comentado, que está ultimando una nueva tecnología de deep learning [aprendizaje profundo], que permitirá al usuario acceder a la mejor acción social relacionada con cada noticia. “La clave es poner contra las cuerdas a las grandes y activar Internet de forma escalable”, ha reconocido.

Por su parte, Juan Cartagena, co-fundador y CEO de Traity, compañía especializada en la medición del índice de confianza mediante la huella digital, ha insistido en la necesidad de separar la influencia de la reputación: “Instagram es la primera y Bla Bla Car es la segunda, porque ponemos nuestra integridad en sus manos”. “Debemos acabar con la asimetría entre la información proporcionada por una parte y la exposición o riesgo de otra”, ha afirmado antes de explicar que ésta, muchas veces, impide el crecimiento de las personas con menos recursos: “Es como el caso de la fianza del alquiler, que es un sinónimo de desconfianza”. “Y el problema no está en las personas, que están más dispuestas a confiar que nunca, sino en las instituciones y el sistema actual, que no son confiables”, ha concluido Cartagena.

Cinco variables para medir confianza digital y reputación

El informe “Confiados y Confiables. La fabricación de la confianza en la era digital”, forma parte de la Antena de la Innovación Social, un observatorio mediante el cual el Instituto de Innovación Social de ESADE analiza cinco dimensiones claves en la innovación social —impacto social, sostenibilidad económica, colaboración intersectorial, tipos de innovación, escalabilidad y replicabilidad— de diferentes empresas en un mismo sector.

En este caso, y tras el estudio de la aplicación de éstas a la actividad de las compañías PlayGround y Traity, además de CoMoodle  —plataforma de economía colaborativa que permite a la autoridad local, a los grupos de la comunidad y a los sectores empresariales compartir activo—, así como de los casos de otras diez compañías más, el informe concluye que, en palabras de David Murillo, profesor del Departamento de Ciencias Sociales y coautor del estudio, “el fenómeno de la confianza adquiere nuevos significados en el contexto de la economía digital”.  Los códigos de la familiaridad –entendida como el hecho de conocer a alguien o reconocer algún rasgo que nos resulte familiar para calibrar si merece nuestra confianza o no– se transforman en algo impersonal y la manera más directa de invertir esta circunstancia es proporcionando información que nutra ese vacío como imágenes y datos contrastables y verificados. El estudio demuestra a su vez que, cuando la información anterior incluye, además, vínculos con redes personales, la fiabilidad aumenta aún más.

En cuanto a la importancia de la reputación, el informe del Instituto de Innovación Social de ESADE recalca la importancia de medir mediante puntuaciones o comentarios como forma de control de dos aspectos diferenciales: la identidad y la persuasión de la “masa”. Mecanismos similares a los de la reputación offline pero que, en el plano digital, se amplifican y materializan en lo que los demás usuarios piensan, valoran y comparten. “La confiabilidad de nuestra identidad digital queda en manos de aquellas personas con las cuales interaccionamos, compartimos, compramos, vendemos o intercambiamos. La información que emitimos queda eclipsada por la reputación que nos construyen otros. Y este eclipse, cuando se da en el plano digital, pasa a ser público, en tiempo real y permanente”, concluye el estudio.

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